SIN-TRAGAR olla komunitaria

 
CONSIDERAMOS que:
Las semillas constituyen ancestralmente la base de los sistemas productivos, el control territorial, la soberanía alimentaria, la autonomía y la historia viva de los pueblos.
Las semillas representan para las culturas ancestrales que las desarrollaron un don sagrado, fuente de alimento, economía, cultura, cosmovisión y espiritualidad.
Las semillas son un patrimonio colectivo de los pueblos, resultado del trabajo conjunto y acumulado de cientos de generaciones de agricultores que las han domesticado, conservado, mejorado, criado, utilizado e intercambiado desde épocas ancestrales, para que ellas sigan siendo el legado alimentario de las presentes y futuras generaciones.
Ignorar la procedencia, evolución, sabiduría, conocimiento e incidencia que han tenido las distintas culturas ancestrales en la selección, uso y mejora genética de las semillas, para llegar a apropiarse de ellas, bajo argumentos técnicos y legales, es un aberrante atropello de lesa humanidad por impedir el derecho que tienen los pueblos a decidir libremente, qué producen y como alimentarse.
La criminalización por la siembra, el uso y la multiplicación de las semillas criollas origina en las comunidades indígenas, afrodesendientes y campesinas la pérdida de sus territorios, desplazamiento, hambre, desnutrición, pobreza y masiva migración a las ciudades.
Despojar a las familias campesinas de las semillas criollas es atentar contra el derecho fundamental a la vida e incumplir como Estado colombiano, el deber constitucional de velar por la seguridad alimentaria de sus pueblos.

EXIGIMOS que:

*
  Se derogue la resolución 970/2010, del ICA por:
* Socavar el alimento, la cultura y la autonomía de los pueblos, por convertir al agricultor en delincuente, por el solo hecho de usar sus propias semillas criollas.
*  Desconocer el “derecho del agricultor”, reconocido por la FAO, mediante Resolución 5/89/FAO, e incluidos en el Tratado Internacional de recursos fitogenéticos, del año 2001, que dice claramente que son los “Derechos provenientes del pasado, contribuciones presentes y futuras de los agricultores en la conservación, mejorar y posibilitar el acceso a los recursos genéticos, particularmente aquellos en los centros de origen/diversidad, de manera que:….permita a los agricultores, sus comunidades y países en todas las regiones, participar por completo de los beneficios derivados, en el presente y en el futuro”
*  Convertirse en un instrumento represivo y de control policivo sobre los predios y las semillas criollas que poseen los agricultores, evidentemente violando los derechos especiales de la Constitución Colombiana, los tratados internacionales y las leyes nacionales concedidas a los pueblos indígenas y comunidades negras, sobre sus territorios, sus recursos y sus bienes culturales.
*  Ser un instrumento para quitarle las semillas nativas y criollas que aún controlan millones de agricultores y agricultoras y la soberanía alimentaria de los pueblos, y entregarlas a tan solo un grupo de transnacionales semilleras, mediante la imposición de norma perversas, que van en contravía del libre uso, mejoramiento, e intercambio y comercialización de semillas que realizan los agricultores desde épocas ancestrales.
Las semillas, no pueden convertirse exclusivamente en una mercancía transable o en un instrumento concéntrico de poder político, social y económico para unos pocos monopolios transnacionales.
En consecuencia, las semillas deben ser declaradas patrimonio de la colectividad campesina y ser conservadas en su diversidad e integridad genética, tanto por ser un derecho reivindicativo de los pueblos, como por ser un principio ético de justicia ecológica y de justicia social.

Para enfrentar esta norma regresiva, los agricultores vamos a fortalecer la recuperación y uso de las semillas criollas en nuestros territorios y sistemas productivos tradicionales, porque el día que las dejemos perder, quedaremos en manos de las transnacionales, quienes nos dirán qué podemos sembrar y comer. Por eso hoy en día es más importante que nunca antes, mantener las semillas propias y todos los sistemas productivos que permiten, que esas semillas se mantengan vivas, en abundancia y siempre caminando.

 




¿Por qué nos encontramos en la olla?

Nuestro encuentro alrededor de la olla que alimenta nuestros cuerpos, soporte para encontrar las voces de los que nunca hemos hablado. Cocinamos el alimento común que fortalece nuestro cuerpo nuestras ideas y nuestros sueños, juntando muchas iniciativas y experiencias, emprendemos el camino hacia un país para todos y todas, una humanidad viva y un planeta en paz.

¿Olla Comunitaria?
Esta iniciativa también busca fomentar un sentimiento de solidaridad y de fraternidad, donde logremos romper las las barreras del egoísmo, del pensar solo en el beneficio personal sin importar el sentir de los demás, la olla es socialista, la olla es para todos y todas.

¿Olla ambiental?

El abuso al que ha sido sometido y el absurdo manejo que se le ha dado a los recursos naturales ha llevado a nuestro territorio a un extremo deterioro, y esta olla de resistencia busca establecer una relación directa y sostenible con el entorno natural, generando conciencia sobre nuestra relación con el campesino y sus formas ancestrales de labrar la tierra.



Qué es la soberanía alimentaria



¿Qué significa soberanía alimentaria ?



La soberanía alimentaria es el DERECHO de los pueblos, de sus Países o Uniones de Estados a definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros. El derecho
de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce.

 

La soberanía alimentaria incluye:

 

Priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población, el acceso de los/as campesinos/as y de los sin tierra a la tierra, al agua, a las semillas y al crédito. De ahí la necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los OGM (Organismos Genéticamente modificados), para el libre acceso a las semillas, y de mantener el agua en su calidad de bien público que se reparta de una forma sostenible.

 

El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce.

 

El derecho de los Países a protegerse de las importaciones agrícolas y alimentarias demasiado baratas. Unos precios agrícolas ligados a los costes de producción: es posible siempre que los Países o las Uniones tengan el derecho de gravar con impuestos las importaciones demasiado baratas, que se comprometan a favor de una producción campesina sostenible y que controlen la producción en el mercado interior para evitar unos excedentes estructurales. la participación de los pueblos en la definición de política agraria.

 

El reconocimiento de los derechos de las campesinas que desempeñan un papel esencial en la producción agrícola y en la alimentación.

 

¿De dónde procede el concepto de soberanía alimentaria? El concepto de soberanía alimentaria fue desarrollado por Vía Campesina y llevado al debate público con ocasión de la Cumbre Mundial de la Alimentación en 1996, y ofrece una alternativa a las políticas neoliberales. Desde entonces, dicho concepto se ha convertido en un tema mayor del debate agrario internacional, inclusive en el seno de las instancias de las Naciones Unidas. Fue el tema principal del foro ONG paralelo a la cumbre mundial de la alimentación de la FAO de junio del 2002.

 

Las políticas neoliberales destruyen la soberanía alimentaria Las políticas neoliberales priorizan el comercio internacional, y no la alimentación de los pueblos. No han contribuído en absoluto en la erradicación del hambre en el mundo. Al contrario, han incrementado la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas, y han reforzado la industrialización de la agricultura, peligrando así el patrimonio genético, cultural y medioambiental de la planeta, así como nuestra salud. Han empujado a centenas de millones de campesinos(as) a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración.

 

Instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial y la OMC (Organización Mundial del Comercio) han aplicado estas políticas dictadas por los intereses de las empresas transnacionales y de las grandes potencias. Unos acuerdos internacionales (OMC), regionales (Acuerdo de Libre Comercio para las Amercias-ALCA) o bilaterales de "libre"cambio de productos agrícolas permiten a dichas empresas controlar el mercado globalizado de la alimentación. La OMC es una institución totalmente inadecuada para tratar los temas relativos a la alimentación y a la agricultura por lo tanto Via Campesina quiere la OMC fuera de la agricultura. La plaga de las importaciones a bajos precios : el dumping destruye la producción alimentaria En el mundo entero, importaciones agrícolas a precios bajos destruyen la economía agrícola local; es el caso de la leche europea importada a la India, del cerdo norteamericano al Caribe, de la carne y de los cereales de la UE a Africa, de animales a Europa, etc.. Estos productos se exportan a pecios bajos gracias a prácticas de dumping. A petición de los Estados Unidos y de la Unión Europea, la OMC ratificó una nueva práctica de dumping que sustituye las ayudas a la exportación por una fuerte baja de sus precios agrícolas, combinada con unos pagos directos abonados por el Estado. Para conseguir la soberanía alimentaria, es imprescindible parar el Dumping !

 

La soberanía alimentaria incluye un comercio internacional justo. La Soberanía Alimentaria no está en contra de los intercambios, sino de la prioridad dada a las exportaciones: permite garantizar a los pueblos la seguridad alimentaria, a la vez que intercambian con otras regiones unas producciones específicas que constituyen la diversidad de nuestro planeta. Hace falta, bajo la égide de las Naciones Unidas, dotar estos intercambios de un nuevo marco que :

 
    • Priorice la producción local, regional frente a la exportación.
    • Autorice a los Países/Uniones a protegerse contra las importaciones a precios demasiado bajos.
    • Permita unas ayudas públicas a los campesinos, siempre que no sirvan directa o indirectamente a exportar a precios bajos.
    • Garantice la estabilidad de los precios agrícolas a escala internacional mediante unos acuerdos internacionales de control de la producción.
 

El acceso a los mercados internacionales no es una solución para los campesinos. El problema de los campesinos es antes que nada, la falta de acceso a sus propios mercados locales por unos precios demasiado bajos para sus productos y el dumping a través de la importación que deben enfrentar. El acceso a los mercados internacionales afecta sólo el 10% de la producción mundial ; está controlada por unas empresas transnacionales y por los mas grandes empresas agro-industriales. El ejemplos de los productos tropicales (café, plátanos ....) lo ilustra claramente: benefician un acceso casi libre a los países del Norte y a pesar de eso los campesinos/as del Sur no pueden mejorar su situación.

 

Las políticas agrícolas deben apoyar una agricultura campesina sostenible en el Norte y en el Sur. Para poner en marcha la soberanía alimentaria, países del Norte y del Sur deben poder apoyar a su agricultura para garantizar el derecho a la alimentación de sus populaciones, preservar el medio ambiente, desarrollar una agricultura sostenible y protegerse contra el dumping. Deben también ser capaz apoyar su agricultura para cumplir otros intereses públicos que pueden ser diferente en función de los países y sus tradiciones culturales. Pero en la actualidad, los Estados Unidos y la Unión Europea en particular abusan ayudas públicas para reducir sus precios en los mercados internos y para practicar el dumping con sus excedentes en los mercados internacionales, destruyendo la agricultura campesina tanto en el Norte como el Sur.

 

Son imprescindibles unas alianzas Desde varios años Vía Campesina ha desempeñado un papel motor en el desarrollo de redes internacionales que agrupan movimientos sociales, medioambientales, ONGs de desarrollo, consumidores. De Seattle a Génova y a Porto Alegre, estas redes amplían propuestas y estrategias fundamentales para que cesen las políticas neoliberales y para desarrollar unas políticas solidarias.

 

¿Qué debemos hacer en concreto ? Entrar en contacto con las organizaciones miembros de Vía Campesina para apoyar iniciativas y acciones locales, nacionales como la ocupación de tierras, iniciativas de producción campesina sostenible, la defensa de las semillas locales, acciones contra los OGMs y el dumping, etc. También es importante llevar este debate a vuestras organizaciones, gobiernos y parlamentos.


por: Vía Campesina




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